¿Puede una traducción convertirse en “spoiler”?

Idiomas, Traducciones
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¿Aunque sea impecable y precisa, pueden algunas ideas literarias perderse durante una traducción?  Sí. No solo es posible sino que sucede, y más a menudo de lo que sospechamos.  En el caso de algunas traducciones, al pasarlas de un idioma a otro, puede ocurrir que algo de la idea original de la autora o el autor, se quede en el camino.  Y cuando el  género del personaje principal importa para el desarrollo de la trama puede incluso “espoilear” una novela o adelantar la trama.

En una historia, dónde el sexo de un personaje es mantenido en secreto por la escritora o el escritor, por ejemplo, escrito en un idioma que tenga género neutro como una de sus posibilidades, al traducirse a un idioma con solo género binario (masculino/femenino), la incógnita,  se perderá muy fácilmente. Convirtiendo a una novela, o a un pasaje de la misma, en algo completamente diferente a la idea original. En castellano es bastante difícil imaginarse tener una conversación sin definir el género. El idioma está fundado en “hombres” y “mujeres”, sustantivos “masculinos” y “femeninos”. Pero esto no sucede en todos los idiomas. Y ese dato se torna vital de tener en cuenta, a la hora de pasar de un idioma a otro, una obra.

Si eres amante de la literatura, los idiomas y las diferencias entre estos,  alrededor del mundo, encontrarás esta charla que habla de el tema, fascinante. La joven oradora, Mariam Mansuryan, expone de manera didáctica y amena que sucede en el universo de las traducciones y, específicamente dentro del mundo editorial, cuando algunas ideas se pierden en el proceso de traducir una novela del idioma original a otro.  “Las lenguas son diferentes por algún motivo. No puedes mover ideas de un lenguaje a otro sin perder algo”, dice textualmente y expone algunos ejemplos.

De nacionalidad armenia, Mariam , basó esta charla TEDxYouth, en un proyecto de lingüística que desarrolló en 2015 como parte de sus estudios en la Escuela Internacional de Praga. ¿Sobreviven los recursos literarios a la traducción de un idioma a otro? ¿Hay algunos aspectos de la literatura que simplemente no se pueden traducir? Usando ejemplos de armenio, ruso e inglés, Mariam argumenta que, a veces, las ideas realmente pueden “perderse en la traducción”.

Eso es lo que pasa  en la novela “To Kill A Mockingbird”, en su lenguaje original, o “Matar a un ruiseñor”, en español. Ganadora del premio Pulitzer de ficción, la novela de Nelle Harper Lee, fue publicada en 1960 para convertirse en un clásico. El libro se volvió un éxito de ventas y, al año de su publicación, ya había sido traducido a diez idiomas. La historia es contada por Scout. En ella, se pinta a una comunidad dominada por los prejuicios raciales, la desconfianza hacia lo diferente, la rigidez de los vínculos familiares y vecinales y con un sistema judicial sin apenas garantías para la población negra.  No menor que el argumento es el peso de quien relata esa historia, y ese es el eje de análisis. Cuando digo Scout, ustedes leyendo no pueden inferir si Scout, es hombre o mujer. El nombre es ambiguo y sin otros detalles no se puede adivinar. Y eso es lo que pretende la autora, que no lo sepamos. Al inicio del relato tiene unos pocos años. Pero es niño o niña?. No lo sabemos!  Y cuando se traduce de una lengua que posee pronombre de género, masculino y femenino,  a otra que tiene neutro, o viceversa vaya que puede perderse más de una idea en la traducción!. Por ejemplo, mantener a Scout lejos de su identidad sexual en buena parte del relato.

 

Aquí los ejemplos extraídos de esa novela. Dice: “Scout se fue a su casa”.  Vemos que en algunos idiomas es posible, en esa sencilla oración, deducir el sexo de Scout.  Pero no así en otros….

 

Lo mismo pasa cuando incluso se utiliza el pronombre. Ella se fue a su casa….

Volviendo entonces, a la novela, podemos encontrar que en la versión original tendremos una pista de que quien narra es una niña, recién en el Capítulo II. Cuando por primera vez, Scout, cuenta cuál es  su nombre completo, Jean Louise, que se puede deducir es el nombre de una niña. Pero en el relato irá descubriéndose su género recién hacia la página 60, con varios capítulos recorridos.

Pues bien, en español, ya en la tercera página del Capítulo I, no habrá misterio para las y los lectores….

“Siempre me ordenaba que saliera de la cocina, y me preguntaba por qué no podía portarme tan bien como Jem, aun sabiendo que él era mayor, y me llamaba cuando yo no estaba dispuesta  a volver a casa”.

Cuando el texto original oculta esa información. “She was always ordering me out of the kitchen, asking me why I couldn’t behave as well as Jem when she knew he was older, and calling me home when I wasn’t ready to come”.

Esto no es develado por un error de traducción sino por el contrario por la falta del neutro en los idiomas destino de la traducción,  anulándose así un recurso literario, buscado y logrado por la autora en el idioma original que si se lo permitía. Olvidando, tal vez quien tradujo el texto,  lo que bien señala  Walter Benjamin sobre la traducción, al definirla  como «un procedimiento transitorio y provisional para interpretar lo que tiene de singular cada lengua» donde quien la encare deberá hacerlo con “fidelidad y la libertad” repartidas en el ejercicio de la tarea como criterio y guía de trabajo para que así, todas y todos los lectores puedan disfrutar de cualquier obra sin perderse de nada.  Y para que ninguna palabra devele un dato no querido o necesite de un “Spoiler Alert”, a su lado.

 

 

Fuente utilizada y Video
Why translating literature is sometimes impossible | Mariam Mansuryan | TEDxYouth@ISPrague

 

 

 

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